Esto es lo que te impide manifestar la vida de tus sueños
Nuestra vida se construye en torno a la estructura que ya conocemos y, sin darnos cuenta, nos aferramos a ella.
Nos acostumbramos a sostener lo familiar, aunque no nos haga felices, limitando nuestra capacidad de soñar en grande y crear la realidad que realmente deseamos.
Trabajamos constantemente por mantener la vida que tenemos, incluso cuando no nos satisface.
Nos aferramos a la estabilidad, a lo conocido, y resistimos cualquier cambio que implique salir de nuestra zona de confort.
Sin embargo, esta resistencia nos está impidiendo avanzar hacia lo que realmente queremos.
El miedo a perder lo que tenemos nos aleja de lo que deseamos.
Nos aferramos a relaciones que no nos satisfacen, temiendo la soledad o el cambio.
En lugar de trabajar en nosotros mismos para atraer una pareja alineada con nuestros valores y deseos, seguimos invirtiendo energía en algo que nos desgasta.
Esta resistencia nos mantiene atrapados en lo que ya conocemos, impidiéndonos recibir lo que realmente queremos.
Hacemos lo mismo con nuestro trabajo.
Nos quejamos de que no nos llena, de que no nos gusta, pero seguimos exactamente en el mismo lugar.
Evadimos nuestra insatisfacción distrayéndonos, desperdiciamos nuestra energía mental y emocional y nos resignamos en lugar de prepararnos para nuevas oportunidades.
Un ejemplo clásico que la mayoría vive cada año es el propósito de mejorar la salud.
Nos quejamos del cansancio, del dolor o del malestar, pero rara vez evaluamos y transformamos los hábitos que nos han llevado a ese punto.
Queremos resultados sin cambiar lo que nos ha traído hasta aquí.
Estos son solo algunos ejemplos de cómo solemos invertir nuestra energía en sostener el malestar, en lugar de enfocarla en crear la vida que realmente queremos.
La queja se vuelve un refugio cuando sentimos que no tenemos control.
Pero la realidad es que muchas veces sí tenemos el poder de cambiar lo que nos incomoda.
El problema es que preferimos seguir repitiendo los mismos patrones, porque eso nos resulta más cómodo que asumir la responsabilidad de transformar nuestra realidad.
Es hora de replantearte dónde estás invirtiendo tu energía.
Pregúntate con honestidad:
¿Cuánto tiempo dedico a mejorar mi vida en lugar de sostener lo que no me gusta?
¿Estoy realmente tomando acción o solo esperando que las cosas cambien solas?
¿Qué tanto control tengo sobre aquello que me frustra? Y si tengo el control, ¿por qué no lo ejerzo?
Te comparto un Ejercicio que te ayude a cambiar el enfoque de tu energía
1.Haz una lista de las principales áreas de tu vida que no te satisfacen.
2.Identifica cuánta energía inviertes en sostenerlas (quejas, excusas, distracciones).
3.Escribe al menos una acción concreta que puedas tomar esta semana para cambiar tu enfoque hacia la solución.
La vida que deseas no es un sueño inalcanzable.
Está esperando a que decidas romper con lo que te está limitando y comiences a dirigir tu energía hacia donde realmente importa.
Toma el control y empieza a construirla hoy.
Te deseo siempre lo mejor.